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sábado, 30 de junio de 2012

Las grandes finales que jamás se han jugado


Hubo que esperar 72 años desde el Mundial 1930 para que brasileños y alemanes se encontrasen en una final del Mundial de Fútbol y 80 años hasta el Mundial 2010 para que España y Holanda, durante mucho tiempo candidatas sin premio, jugasen la final del Mundial.

Será la primera final Italia-España.
Hay finales muy apetecibles por el historial de los candidatos que nunca se han jugado, mientras otras se han repetido, incluso hasta de manera consecutiva. Argentina y Alemania se enfrentaron en los Mundiales de 1986 y 1990, con victorias para los sudamericanos en la primera y para los europeos en el segundo. La única otra final que se ha repetido en la Copa del Mundo es la final Italia vs Brasil, en 1970 y 1994. La primera vez los brasileños conseguían su tercer título, la segunda vez lograban su cuarta copa.

La final de la Eurocopa 2012 este domingo 1 de julio entre España e Italia será la primera vez en la historia que reúne a ambas selecciones en un partido definitorio de una Eurocopa o un Mundial de Fútbol. Quedan todavía finales muy atractivas en el imaginario, de selecciones incluso que se han enfrentado varias veces en instancias avanzadas en los grandes torneos.

Las grandes potencias, con o sin comillas, no siempre se les hace fácil encontrarse en las grandes citas, especialmente cuando algunas de ellas se van quedando eliminadas en las fases de grupos o instancias intermedias, como los Octavos y Cuartos de Final. Ya en estas instancias pueden irse enfrentando entre ellas o siendo incluso vencidas por selecciones emergentes o sorpresivas, de esas que tienen un torneo de gloria pero sin mucha continuidad años después.

Todo esto provoca que algunas finales solo existan en la fantasía y la imaginación. Muchas finales imaginarias estuvieron teóricamente cerca de acontecer por haber estado los potenciales rivales a un paso de las finales. En algunos casos ambos han sido derrotados en semifinales, en otros casos uno de los dos potenciales rivales ha quedado en el camino.

Acá presentamos los casos de grandes selecciones, ganadoras de Mundiales y Eurocopa, junto a algunas ‘eternas’ aspirantes, que han rozado algunas finales que jamás se han jugado.

Zidane 
Alemania vs Francia
Los alemanes fueron los ganadores de la Eurocopa 1996, frente a la República Checa, que llegaron a la final al superar a Francia en semifinales. De haber ocurrido lo contrario se hubiese jugado uno de los más partidos más intensos en Europa. Igualmente en el Mundial 2006, en que Francia cayó vencida por penales frente a Italia en la final, los alemanes fueron derrotados por los italianos en semifinales, quizá en el mejor partido de aquella Copa del Mundo. Más atrás en el tiempo, en el Mundial 1958, el Brasil de Garrincha y Pelé vencía en semifinales a Francia con un demoledor 5-2, mientras en la otra vencía la anfitriona de casa, Suecia, 3-1 a los alemanes.

Francia vs Holanda 
Los holandeses eran superados en penales por los italianos en las semifinales de la Eurocopa 2000. Cerca estuvo Holanda de enfrentar a Francia en la final, que eventualmente vencía a Italia en una de las más emocionantes finales de la historia de la Eurocopa. En el Mundial 1998 también estuvo cerca una final franco-holandesa, que fue impedida por Brasil al vencer en penales a Holanda en las semifinales.

Alan Shearer
Inglaterra vs Francia
En la Eurocopa 1996 quedaron superadas en las semifinales ante alemanes y checos, respectivamente, y en ambos casos en partidos que tuvieron que llegar a la fase de penales. Fue quizá el chance más cercano que tuvieron para enfrentarse en una final de un gran torneo.

Holanda vs Italia
Los italianos caían vencidos por la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en una de las semifinales de la Eurocopa 1988. La otra la ganó Holanda, que a la postre terminó venciendo a la URSS en la final por 2-0, anotando Marco Van Basten uno de los mejores (sino el mejor) gol en una final este torneo. En el Mundial 1978 también estuvieron cerca de verse en una final, pero al quedar segunda en el Grupo A de la segunda fase de aquel Mundial solo pudieron disputar el partido por el tercer puesto, que finalmente perdieron de Brasil.

Diego Forlán 
Alemania vs Uruguay 
En el Mundial 1954, donde se marcaron más de 5 goles por partido, los alemanes humillaron a los austriacos 6-1 en las semifinales, mientras los uruguayos perdían de una de las mejores selecciones de aquellos años, Hungría, con marcador de 4-2. En el Mundial 1970 los alemanes fueron derrotados por su ‘bestia negra, Italia, con marcador de 4-3 tras la prórroga; mientras en la otra semifinal el Brasil derrotaba a Uruguay por 3-1. Aquella selección brasileña es considerada por muchos la mejor que ha jugado un Mundial. Alemanes y uruguayos también estuvieron en semifinales en la Copa del Mundo a la vez 40 años después, en el Mundial 2010. Los alemanes y uruguayos fueron derrotados por españoles y holandeses, respectivamente en ambas semifinales. Fue la ocasión más cercana en que pudieron verse en una final del Mundial los ganadores de 5 títulos entre ambos (3 para Alemania, 2 para Uruguay).

Brasil vs España 
El Mundial 1950 se jugaban varios grupos, cuyos ganadores después jugaban un cuadrangular, de los cuales los dos primeros iban directamente a la final. Ese grupo final estuvo compuesto por Brasil, Uruguay, Suecia y España. Alguna variación en los resultados pudo haber enfrentado a España contra Brasil, que finalmente perdió en el primer Mundial que montaba ante Uruguay por marcador 2-1, el denominado ‘Maracanazo’, quizá la tristeza deportiva más importante en la historia de Brasil.

Uruguay vs España
Igualmente alguna variación en los resultados del grupo final de donde salieron los  equipos para jugar la final del Mundial 1950 pudo haber encontrado a uruguayos y españoles en la final. Una victoria ante Holanda en semifinales ante holandeses en el Mundial 2010 le daba a Uruguay su tercera final en la Copa del Mundo (el último fue en 1950) y le hubiese enfrentado con España, que buscaba su primer título. A pesar del gran Mundial de Diego Forlán, Edison Cavani y Luis Suárez no pudieron finalmente subir ese peldaño.

Salvatore Schillaci 
Italia vs Inglaterra
Ambos terminaron empatados en las semifinales del Mundial 1990 con marcador 1-1 frente a argentinos y alemanes, respectivamente. Ambos no pudieron superar la tanda de penales. En el caso de Inglaterra hubiese sido su segunda final de una Copa del Mundo, tras la primera y única que han jugado en su historia, cuando fueron campeones en 1966 jugando en su casa.

Argentina vs Inglaterra
Los argentinos jugaron la final ante Alemania del Mundial 1990, siendo los ingleses superados por los germanos en las semifinales.

Francia vs Argentina
En el Mundial 1986 los franceses fueron derrotados 2-0 en semifinales por los alemanes, que posteriormente salían derrotados por Argentina en la final. Fue el Mundial de Maradona, una de las mejores actuaciones individuales en la historia de los Mundiales.

Mario Alberto Kempes 
Italia vs Argentina
En el Mundial 1978 se jugaban dos fases de grupos, y los ganadores de los dos grupos de la segunda fase se enfrentaban directamente en la final, mientras los segundos puestos se enfrentaban por el partido del tercer lugar. Argentina y Holanda quedaron primeras en los dos grupos, mientras que Italia y Brasil quedaban segundos. Fue seguramente la mejor oportunidad que hubo para una final Italia vs Argentina, partido que se ha dado en varios mundiales, pero nunca en una final.

Holanda vs Brasil 
Un encuentro siempre atractivo en los Mundiales, solo una diferencia de goles desfavorable a Brasil en el Grupo B de la segunda fase del Mundial 1978 les impidió jugar la final contra Holanda, que perdía por segundo torneo consecutivo la final de un Mundial.

Alemania vs Portugal
La gran figura del mejor jugador portugués de la historia, Eusebio, llevó a Portugal a las semifinales del Mundial 1966, pero sin poder superar a la anfitriona Inglaterra, que les ganó 3-1. De haber pasado a la final pudieron haberse visto las caras portugueses y alemanes, que perdieron una de las finales más polémicas de los Mundiales, con marcador 4-2 ante los ingleses.  En el Mundial 2006 ambos cayeron en semifinales, ante Italia los alemanes y ante franceses los portugueses.

Italia vs Portugal
La derrota portuguesa en semifinales del Mundial 2006 ante Francia le impidió también otra variable, que era enfrentarse contra Italia en la final, finalmente ganadora de aquel Mundial. Igualmente en la actual Eurocopa 2012 italianos y portugueses pudieron enfrentarse en la final, pero los españoles se lo impidieron a los lusos.

Ni cerca ha estado ni en Eurocopa ni en Mundiales una final Inglaterra vs España, ya que nunca han coincidido en el mismo certamen en semifinales. Igualmente lejos ha estado también una final Holanda vs Inglaterra, o en el caso de los Mundiales una final entre Uruguay contra España, Francia, Holanda o Italia. Aunque se han visto en varias finales en la Copa América, quizá la final en un Mundial aún no se ha dado ni ha estado cerca de darse: Argentina vs Brasil. ¿Será en el Mundial 2014 en suelo brasileño? Ya muchos lo han imaginado. 

miércoles, 27 de julio de 2011

Y el nuevo DT de Argentina es…

Quien más suena en este momento como el potencial nuevo Director Técnico de la selección argentina es Alejandro Sabella, ex DT del Estudiantes de La Plata, con el cual ganó la Copa Libertadores en el 2009, año de su debut como técnico.

Durante varios años fue ayudante de Daniel Passarella, acompañándolo en el Parma (Italia), Corinthians (Brasil), Monterrey (México) y el argentino River Plate; además de las selecciones nacionales del Uruguay y Argentina. También fue campeón del torneo doméstico de Argentina dirigiendo a Estudiantes, en el 2010.

Si bien tiene una experiencia prolongada como parte de un cuerpo técnico, la posición de Director Técnico la ha ocupado por poco tiempo y con un solo equipo, lo cual pudiese despertar dudas sobre si ese éxito con Estudiantes de La Plata pudiese refrendarlo dirigiendo otro equipo, y en este caso, una selección nacional.

Aunque el rumor es que es el favorito de la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) y su longevo presidente Julio Grondona, a nivel popular quien tiene más apoyo es Carlos Bianchi, ex DT de Boca Juniors y Vélez Sarsfield.

Una reciente encuesta del diario deportivo Olé, de la Argentina, es Bianchi ‘El Virrey’ el favorito del 79 % de los 120,000 lectores que votaron sobre quien debería ser el nuevo director técnico de la albiceleste.

La encuesta propuesta por el diario argentino presentaba tres opciones: las otras dos son Sabella (16 %) y Gerardo ‘Tata’ Martino, actual entrenador de la selección de Paraguay (5 %).

Ex goleador de casi 400 goles en su carrera en Argentina y Francia, Bianchi ganó entre 1993 a 2003 numerosos títulos nacionales e internacionales: con Vélez Sarsfield tres torneos (Apertura y Clausura), mientras con Boca Juniors conseguía cuatro títulos domésticos. Con Vélez ganó una Copa Libertadores y dos Intercontinentales. Con Boca triunfó más: tres Libertadores y dos Intercontinentales.

Triunfador con dos equipos históricamente de la Argentina, Bianchi es actualmente la figura más solicitada por los fans de la albiceleste para ocupar el puesto que ocupaba Sergio Batista. La principal razón para no ocuparlo es que aparentemente no es muy querido por la dirigencia de la AFA, y especialmente por la figura de su presidente, Julio Grondona.

El ‘Tata’ Martino ha tenido una carrera de DT muy exitosa en Paraguay. Actual entrenador de la selección de Paraguay la colocó entre las mejores 8 en el Mundial 2010 y llegó a la Final de la reciente Copa América, aunque no fuese particularmente brillante el juego de los paraguayos. De todas maneras, ha sido el principal artífice de una selección que ha dado un salto de calidad bajo su gestión. Además, de los principales candidatos y de quienes están siendo nombrados con insistencia para el cargo, es el único con experiencia de dirigir una selección nacional. Este podría ser su gran aval.

Igualmente entre 2002 y 2006 ganó números títulos con Cerro Porteño y Libertad, dos de los equipos históricos del Paraguay. El ‘pero’ que podría tener es que no ha dirigido a ningún ‘grande’ en la Argentina y que el juego desplegado por la selección guaraní bajo su mandato posiblemente no sea muy atractivo para aplicar para la selección argentina. En su defensa habría que decir que el caudal de talento ofensivo (en las otras líneas quedan muchas dudas) que tiene Argentina no es precisamente el mismo que tiene a mano en Paraguay.

Ramón Díaz es otro de los entrenadores con un palmarés digno de tomar en cuenta para dirigir la selección argentina. Entre 1996 y 2007 ganó 6 torneos Apertura y Clausura con River Plate y San Lorenzo (su último título liguero). En 1996 obtuvo con River la Copa Libertadores y en 1997 la Supercopa Sudamericana, con un equipo que aunque es el más ganador en el torneo argentino, ha logrado muy escasos títulos internacionales.

El ganador del Torneo Apertura 2006 con Estudiantes de La Plata y del Torneo Clausura 2008 con River Plate, Diego ‘El Cholo’ Simeone, es otra de las opciones que se podrían ponderar. Su recia personalidad y su relativa juventud para ser Director Técnico -41 años, lo que podría teóricamente acercarle más a los jugadores- pueden ser elementos que le pudiesen servir de apoyo para la ponderación.

Es posible que haya otros candidatos para el puesto, pero estos son los que más suenan para dirigir a la selección argentina de cara al Mundial 2014. No hay grandes torneos para la Argentina desde ahora hasta el Mundial, pero si las Eliminatorias, las cuales hay que superar para soñar con estar en Brasil en tres años.

El entrenador de los 127 partidos

Guillermo Stábile fue el técnico de mayor continuidad en la Argentina. Dirigió los destinos de la albiceleste entre 1939 a 1960, ganando 85 partidos, con 21 empates y 21 derrotas, y un balance de 323 goles a favor y 145 en contra.

Es uno de los pocos directores técnicos que han dirigido más de 100 partidos de selecciones nacionales de su selección nacional. Algunos de los que lo lograron han fueron Alfred ‘Alf’ Ramsey (Inglaterra), Mario Lobo Zagallo y Carlos Alberto Parreira (Brasil) y Francisco ‘Pacho’ Maturana, entre otros pocos.

Ex jugador del argentino club de Huracán y de los italianos Génova y Napolés, con Stábile Argentina obtuvo 7 ediciones de la Copa América (de las 14 obtenidas por los argentinos), además del Campeonato Panamericano de Fútbol en 1960. Este campeonato tuvo solo tres ediciones, y jugaban selecciones de todas las regiones del continente americano. Por razones políticas y/o administrativas Argentina decidió no participar de los Mundiales del 1938, 1950 y 1954.

Los tiempos de Menotti y Bilardo

Antes de Stábile fueron muchos los entrenadores que dirigieron a lo sumo una docena de partidos para el combinado albiceleste. Después de él más de una docena de entrenadores se fueron rotando por la dirección técnica por periodos relativamente cortos, hasta la asunción de César Luis Menotti, quien estuvo al frente desde 1974 hasta 1982. Con Menotti la Argentina gana su primer Mundial en 1978. Dirigió 89 partidos, logrando 48 victorias, 23 empates y 18 derrotas, y un balance goleador significativo: 172 goles a favor y 86 en contra.

A Menotti le sucede Carlos Bilardo, con quien Argentina logra su segundo y último título de Campeón del Mundo hasta la fecha, en el famoso Mundial de Maradona, en México. Estuvo al frente de la selección de 1983 a 1990, logrando también el sub-campeonato del Mundial de Italia 1990, al caer 1-0 en la final ante Alemania.

Sus números al frente de la selección no fueron particularmente brillantes: dirigió 81 partidos, de los cuales ganó 28, empató 30 y perdió 23. Sus seleccionados anotaron 91 goles y permitieron 74, para un balance de 17 goles a favor. Actualmente ocupa el puesto de Coordinador de Selecciones Nacionales de fútbol de la República Argentina, y era uno de los grandes abanderados de que la selección argentina del presente tenía que ser dirigida por algunos de los miembros del equipo campeón de 1986.

Planificación y continuidad son dos términos muy utilizados para referirse a procesos que se aspiran sean exitosos. El período más ganador de la Argentina en la Copa América y sus dos Mundiales ganados han sido bajo procesos largos, sin estar cambiando de director técnico constantemente.

Las dos últimas décadas

Los largos periodos de Menotti o Bilardo –de 7 u 8 años- no se repetirían, aunque si hubo algún periodo prolongado, como el de Marcelo Bielsa entre 1999 al 2004, o el de Daniel Passarella, de 1994 a 1998. Mención aparte la de Alfio Basile, quien estuvo al frente de 1991 al 1994 y del 2006 al 2008. En su primer período ganó las ediciones de la Copa América de 1991 (Chile) y 1993 (Ecuador), títulos que Argentina no conseguía desde 1959.

En el período de Bielsa, especialmente para las Eliminatorias para el Mundial 2002, la Argentina jugaba de manera brillante con regularidad. Con el ‘Loco’ Bielsa se ganó 56 partidos de los 85 disputados bajo su mandato, empatando 18 y perdiendo 11. Sus dirigidos marcaron 164 goles (casi dos por partido) y permitieron 70. El Mundial de Corea y Japón fue un gran tropiezo para la selección, que no pudo pasar de la primera ronda de ese Mundial. Sin embargo, Bielsa pudo dirigir unos dos años más.

Quien fuese exitoso entrenador de las categorías juveniles en Argentina, José Pekermán, estuvo al mando de la selección del 2004 al 2006. Desde hasta la fecha los periodos para un director técnico se han achicado bastante en la Argentina. Desde hace 7 años nadie logra quedarse por más de dos años al frente de la selección, y a quien peor le ha ido en ese sentido es a Sergio Batista, quien apenas pudo dirigir una docena de partidos, pero sin lograr una actuación destacable en la Copa América 2011, el único torneo oficial que disputó.

Desde Bielsa ningún técnico ha llegado a dirigir un mínimo de 30 partidos. Los ciclos largos que antaño fueron comunes en la selección argentina parecen estar olvidados. Y miren que esos ciclos dieron muy buenos resultados.

Si se observan los campeones de los Mundiales hay algo común a casi todos los equipos: vivieron procesos prolongados de sus cuerpos técnicos. Ni Brasil, ni Italia, ni Alemania, tampoco la Argentina u otros ganaban Mundiales cambiando a sus DT constantemente. Y que no se mencione a España, que cambió a Luis Aragonés campeón de una Eurocopa para poner a Vicente del Bosque, ganador dos años después del Mundial. Del Bosque fue tan inteligente que no hizo una revolución en un colectivo que funcionaba, hizo retoques, mejoró algunos aspectos, pero continuó un proceso ya iniciado.

Ciao Batista, bienvenido…¿quién?

Luego de la eliminación de Argentina en la reciente Copa América 2011 se especuló hasta la saciedad sobre la continuidad del ex director técnico de la selección albiceleste, Sergio Batista.

Miembro del equipo que ganó el Mundial de 1986 y fue sub-campeón en el Mundial de Italia 1990, el ‘Checho’ vivió un efímero periodo de menos de un año al mando de la selección.

Batista asumió el puesto de manera interina tras la salida del mítico Diego Armando Maradona de la dirección técnica. Algunos resultados positivos en partidos amistosos, especialmente la goleada a España pocos meses después de que los españoles ganasen el Mundial de Sudáfrica 2010 le validó la titularidad, pero la pobre actuación de la Copa América le pasó factura.

¿La Copa América no era una prioridad?

A Batista le condenaron varios puntos. Uno de ellos es la falta de seguridad que no pocos le achacan. Como ejemplo de esta acusación está el que durante muchos meses no convocaba a Carlos Tévez al argumentar que ya tenía a su jugador ideal para la posición 9: Lionel Messi. El Apache Tévez estuvo cerca de no ser convocado a la Copa América, pero finalmente lo fue, y al mismo tiempo fue titular en los dos primeros partidos de la Argentina en el torneo recién finalizado, precisamente los dos partidos en que peor jugó la anfitriona.

No solo convocó y titularizó a un jugador del cual mostró varias veces no estar convencido, sino que su supuesto 9 (Messi) literalmente nunca lo fue por la posición en que jugaba en el esquema de Batista, que plagó el medio del campo de volantes esencialmente defensivos, dejando a Messi literalmente sin socios. El no sacar mejor provecho del mejor jugador del mundo actualmente es uno de los puntos que le condenaron.

Igualmente, la mala imagen dada por Argentina en esta Copa. Se podía no pasar de Cuartos de Final por un mal día de tus jugadores principales, porque el goleador del equipo contrario hizo el partido de su vida, en fin, por muchas razones. Pero no se pasó porque en gran medida la Argentina no estaba hecha como un auténtico equipo capaz de afrontar grandes retos como un colectivo. ¿Estrellas y crack? Muchos. ¿Juego asociado y un equipo cohesionado? Poco, muy poco. Y si la labor esencial de un director técnico es formar un colectivo y eso no se vio en el campo de juego, con escasas excepciones (en las que, ¿coincidencia?, estaba casi siempre Messi implicado), la continuidad de Batista era harto difícil.

Pero, hay otro punto vital a mí entender: Batista había dicho antes de la participación en la Copa América (también en el transcurso y luego de ser eliminada la Argentina) que su prioridad al mando de la selección eran las Eliminatorias mundialistas para la edición del 2014 en Brasil.

Para una de las potencias futbolísticas en Sudamérica y el mundo, para un equipo que jugaba como anfitrión, para una selección que no gana como selección absoluta un título desde hace 18 años, ¿era real asumir que la edición hace poco días finalizada del principal torneo en el continente americano de selecciones podía ser asumido como una parada esporádica camino a las eliminatorias?

Si bien es cierto que a Argentina le costó horrores superar las eliminatorias pasadas, ha participado en 15 de los 19 mundiales disputados, y no falta a un Mundial desde la edición de 1970. Es decir, las posibilidades de que los argentinos jueguen un Mundial históricamente son muchas más que las posibilidades de no jugarlos, como les sucede a los italianos, alemanes o brasileños, por citar posiblemente las selecciones ‘eternas’ en la máxima cita futbolística.

¿Hay algún punto de vista desde el cual ganar (o por lo menos luchar dando una gran imagen) la Copa América podía ser contraproducente para la preparación para las eliminatorias que inician en octubre? Las eliminatorias en Sudamérica duran casi dos años con el formato actual. Durarán un poco menos ahora ya que Brasil no tendrá que disputarlas, por tener el pase directo como país anfitrión en el 2014. ¿Jugar un par de partidos más si hubiese accedido a semifinales y luego a la final o el partido por el tercer puesto iba a marcar un desgaste irremediable en el combinado albiceleste?

Para uno de los países de mayor culto al fútbol, que a la vez ha producido y produce varios de los mejores jugadores de la historia, jugar un torneo de esta relevancia y dar una mala imagen jugando como anfitrión es difícil de digerir. Pero que el DT diga que el objetivo es clasificar al próximo Mundial quitándole peso a una participación bastante discreta del equipo local (que estaba empate en el listado de máximo ganadores con Uruguay, antes de iniciar el torneo), es como para no digerirlo ni con ayuda de nutricionistas.

La Copa América es un torneo con un trofeo para el ganador, y las eliminatorias no, las cuales te permiten acceder al principal torneo de selecciones nacionales del mundo, pero no implican llevarse un trofeo a las vitrinas. Ni siquiera hacer unas eliminatorias espectaculares garantiza en lo absoluto una participación exitosa ni decorosa en un Mundial.

Al momento de oficializar su posición de técnico titular de la albiceleste, ¿dejo claro Batista que la prioridad era llegar al próximo Mundial y que la Copa América no era un objetivo fundamental? Si no lo hizo, jugó con fuego y ha quedado calcinado; y si lo hizo la Asociación de Fútbol Argentina (AFA) entonces le ha ninguneado. ¿Cuál de las dos?

Ahora vendrá otro técnico. Pero si a ese nuevo entrenador no se le brinda una tranquilidad mínima y un margen de acción relativamente amplio (que pueda decidir sin asfixiantes presiones externas a que jugadores convoca o no, que esquemas de juego implementar, etc.), el futuro de la selección argentina puede ser igual o peor que el presente y el pasado reciente.

Lo peor que pueden hacer es elegir un técnico al vapor, especialmente si no se confía en demasía. El único reto como selección hasta el próximo Mundial son las eliminatorias. ¿Habrá un técnico para superarlas y llegar al Mundial 2014, es decir, que duré por lo menos tres años en el puesto, o ante cualquier tropiezo (digamos, un par de partidos amistosos perdidos ante selecciones “menores”) cambiarían al técnico aún desconocido en este momento? El reto para la Argentina no es baladí: elegir bien ahora puede cambiar el camino de fracasos (o escasez de triunfos, a quien le moleste el término anterior) o iniciar un camino que permita pensar que los triunfos pueden ser posibles, partiendo de hechos reales, no de sueños o suposiciones de superioridad futbolística. A fin de cuenta, ningún técnico tiene el poder absoluto de garantizar éxitos, aunque sí el trabajo que induzca al triunfo. Después, lograrlo o no es otra historia.

jueves, 7 de julio de 2011

A los cafeteros solo les faltó el gol, a los albicelestes les sobró confusión

Tras un empate decepcionante para los anfitriones de la Copa América, los argentinos tenían la obligación de ganar ante Colombia en el partido que iniciaba la segunda ronda de partidos del torneo.

No solo no ganaron sino que en el balance general del partido hasta merecieron perder. El empate ante los colombianos les brinda a Argentina un punto más cercano a la suerte que al mérito, porque esto último lo tuvo más Colombia que el combinado dirigido por Sergio Batista.

Que en el balance del partido Argentina tuviese mayor tiempo el balón es un dato inútil, ya que la idea no es tener el balón por tenerlo, sino saber qué hacer con él, y los argentinos no sabían qué hacer con la pelota, con muy escasas excepciones. Una de ellas fue un magnífico pase vertical de Messi a Lavezzi, el cual no pudo marcar el gol ante la extensión de la pierna derecha del portero colombiano. Poco, muy poco, especialmente para un equipo que tiene muchas más figuras que el contrario, que es anfitrión, que tiene una vocación ofensiva como pocos equipos en el mundo, pero que, sin importar quien empieza en el once inicial o quien entra en el transcurso del partido, vive en un desorden táctico impresionante.

Poca claridad de juego y un pretendido esquema de juego el cual tiene la principal virtud de anular a Lionel Messi, al cual se le quiere poner la misma responsabilidad que en el Barcelona de un falso 9…¡pero volvemos a lo mismo! La Argentina tiene que encontrar identidad a partir de los jugadores que tiene, no forzar los jugadores a un esquema que funciona a la perfección en el Barcelona, pero con la magnífica suerte de tener jugadores idóneos para ello.

Argentina tiene jugadores para ser una selección temible, pero tiene que apostar a sus virtudes y no crearse virtudes inexistentes para que funcione un esquema incómodo para la selección. El primer partido contra Bolivia podría haber sido un accidente, pero el segundo ante Colombia marca una tendencia, y por cierto, nada positiva.

A Messi se le va más amarrado y frustrado que en el Mundial 2010, donde a pesar de no anotar tuvo espacios para tirar a puerta y muchos de los mejores pasajes de juego de los argentinos en la primera fase del pasado Mundial pasaban por sus pies. Eso no está ocurriendo ahora, porque tiene menos libertad (antes tampoco tenía demasiada), porque no tiene un socio en el centro del campo (¿qué hace Pastore en la banca cuando es evidente la soledad de Messi?) y porque la falta de juego de un 9 auténtico hace que las defensas contrarias puedan enfocarse más en Messi. Jugar sin un delantero centro real (aunque tienen a Higuaín y Diego Milito en la banca, ¡qué lujo!) les aliviana el trabajo a las defensas contrarias.

Si a esto sumamos el deficiente juego por las bandas (Lavezzi y Tevez han sido muy ineficaces llegando por los extremos), hace que el juego de Argentina tenga que pasar en demasía por el centro del campo, limitando muchísimo las opciones de los argentinos. Un gol en dos partidos en una Copa en que son anfitriones me parece es una estadística que refleja bien la ineficacia de la selección argentina.

¿Jugó bien Messi en estos dos partidos? No, con excepción de algunos pasajes del primer tiempo contra Bolivia. Pero, ¿Qué jugadores han jugado bien por la Argentina en estos partidos? En el balance general, apenas el portero Romero, que hoy (incluso ante Bolivia, que atacó mucho menos que Colombia) tuvo intervenciones prodigiosas. A pesar de todo la suerte ha acompañado a Argentina. ¿La suerte? Pues sí, pues la Argentina sin esas intervenciones de Romero pudiera estar perfectamente con 0 puntos y pie y medio en la zona de descalificación, en vez de los 2 que tiene actualmente, lo que les permite aún depender de sí mismos.

Si ganaba alguien lo merecía Colombia

No solo fue que las mejores posibilidades de gol fueron colombianas, es que varias de esas jugadas eran producto de un ataque asociado y con sentido. Pero por encima de todo Colombia planteó un partido inteligente y con marcas efectivas (sin ser feroces) en todas las líneas del campo.

Los colombianos jugaron con orden y con ideas claras de que buscaban, literalmente lo contrario de los argentinos. Si bien la posesión del balón fue más para Argentina que para Colombia no fue que los ‘cafeteros’ le regalaron el balón a los albicelestes, sino que sabían cómo mover el balón cuando lo tenían y, además, mucha de la posesión de Argentina era muy improductiva, mucho pase atrás, mucha lentitud en los el movimiento del balón, mucha concentración del balón en las piernas de jugadores que luchaban solos contra el mundo sin capacidad o visión (¿quizá exceso de egoísmo?) para asociarse.

Asociación: término clave en este partido. Mientras los colombianos se asociaban con orden y con claridad táctica, a los argentinos les costaba una y otra vez asociarse, jugar como grupo. Reitero, de nada vale tener más el balón si es para perderlo constantemente, para engolosinarse con el mismo. Para eso jugar descaradamente al puro contragolpe.

Ganas no creo que le falte a la Argentina, pero las ganas son perfectas como complemento de otros temas (planteamiento táctico y formación de un grupo y no una suma de grandes figuras). A esto le agregaría algo intangible, pero fundamental: fortaleza y claridad mental. A Messi se le ve frustrado, a Lavezzi perdido, a Tevez perturbado. ¿Presión? Quizá, por darle a la Argentina un título que hace muchísimo no gana. Pero primero hay que lograr confirmar un equipo, encontrar el planteamiento adecuado (que no tiene necesariamente que ser el ideal de perfección, sino el ideal de perfectibilidad) e intentar jugar bien. Si todo esto ocurriese la posibilidad de ganar títulos sería real, de manera contraria seguiría siendo una remota utopía.

miércoles, 6 de julio de 2011

Messi y la Argentina: ¡olvídense del Barcelona!

Literalmente desde la suspensión de Diego Armando Maradona del Mundial de Estados Unidos, en 1994, tras no pasar un control anti-doping, los argentinos han buscado incesantemente al sucesor del ‘Pelusa’: qué si Pablo Aimar, que si Juan Román Riquelme, entre otros. Lo cierto es que muchos de estos jugadores, a pesar de ser muy buenos o excelentes, no llegan al nivel de Maradona…hasta la irrupción de Messi en el panorama.

Pero el tema es que a Messi, que nunca ha jugado profesionalmente en la liga de su país, se le está exigiendo hace tiempo ser el Mesías, lo mismo que significó Maradona para el Mundial de 1986. Y Messi se lo exige también, pero no ha podido ser el súper héroe que la Argentina quiere y posiblemente el también. Se le exige que juegue como en Barcelona, pero en el equipo español tiene unos socios (Xavi, Iniesta y compañía) que no tiene en la selección albiceleste, tiene capacidad de movilidad por todo el campo, pero tiene un equipo que sabe manejar y tener y distribuir el balón de una manera tal que esa movilidad de ´La Pulga’ es posible, y por encima de todo, tiene sentido y resultados positivos.

Messi, para la mayoría de los entendidos y fans el mejor jugador del mundo, tiene toda la madera para formar parte en unos años (algunos piensan que ya está) en el dorado parnaso de los más grandes futbolistas de la historia…pero incluso algunos de los más grandes, como su compatriota Alfredo Di Stefáno o como el holandés Johan Cruyff, no ganaron un Mundial de Fútbol. Cruyff ni siquiera ganó una Eurocopa, pero fue la principal figura de un equipo de Holanda que revolucionó el fútbol en los años 70, aún sin conseguir títulos.

Pues, Messi es quizá el producto más brillante de un Barcelona que para muchos (yo lo creo así) ha revolucionado el fútbol actual…pero la selección Argentina no es el Barcelona.

Plagado de estrellas, especialmente ofensivas (se pueden dar el lujo de tener al Kun Agüero, Diego Milito y Gonzalo Higuaín en la banca), Argentina le falta encontrar un juego más asociado, con una distribución del balón más rápida y efectiva -aún cuando el director técnico Sergio Batista insiste en la tenencia del balón (que no es lo mismo que engolosinarse con el mismo)- y una mayor solidez defensiva. A pesar de todo, son tantas las grandes figuras futbolísticas argentinas que es difícil no darlas como serias candidatas a ganar cualquier torneo que se les presente.

Pero, quizá uno de sus graves problemas es esa sobreabundancia de grandes jugadores, especialmente en la parte alta. Asumiendo que tienes a Messi como un fijo en cualquier circunstancia, ¿con quién lo acompañas? ¿Con Tévez o Agüero? ¿Colocas un 9 como Milito o Higuaín y Messi más retrasado? ¿Juegas a Messi como falso 9 a pocos metros de portería o lo tiras atrás a organizar el flujo del juego desde el medio campo? ¿Y si es así, basta con la magnífica defensa de Mascherano y Cambiasso para hacer que fluya el juego de Messi sin verse ahogado ante dos, tres y cuatro defensas cada vez que toca el balón?

Todas estas preguntas no están del todo resueltas en el equipo argentino que juega actualmente la Copa América, y a pesar de eso y de las falencias que tiene aún la Argentina como un colectivo, aún así sigue siendo uno de los favoritos a llevarse la Copa, exactamente por eso que quizá todavía no se ha sabido gestionar eficazmente: la sobre-abundancia de talento, especialmente de figuras de ataque.

La comparación de la selección albiceleste con el Barcelona es constante, en gran medida por la presencia de Messi, genio en el equipo catalán y la máxima esperanza de redención de una Argentina que tiene mucho tiempo sin ganar títulos importantes.

Creo que por el bien de Messi y de la Argentina deben olvidarse por completo de las comparaciones con el Barcelona, no porque no haya talento en el equipo argentino, sino porque deben buscar y alcanzar una identidad propia que les permita, primero, sentirse cómodos a los jugadores (que como cualquier selección se nutre de gente que juega en muchas partes, en muchos países, lo cual implica trabajar muchísimo para encontrar una identidad), y segundo, para encontrar las claves, los automatismos y el ritmo de juego que pueda surgir a partir del talento, incluso de las falencias, que haya. Forzar a la Argentina, y peor aún, pedirle a Messi que haga lo mismo que hace en el Barcelona (sin tener a un Xavi o un Iniesta en su selección) no es muy lógico que digamos.

Messi es un grande, y se le debe exigir grandeza, pero ni a él ni a nadie se le puede exigir que supla todas las deficiencias de un equipo, que por más talento que tenga a nivel de individualidades, le falta, poco, mediano o mucho, pero le falta, ser una sociedad y no una agrupación de grandes jugadores.

viernes, 12 de junio de 2009

Ecuador: el sueño del Mundial 2010 sigue vigente

Desde el martes 9 de junio la euforia en las calles, especialmente en las avenidas alrededor del Estadio Atahualpa de Quito era evidente. Las camisetas no oficiales de la selección ecuatoriana, con el amarillo como color preponderante, eran vendidas por doquier por los vendedores ambulantes. La prensa, tanto escrita como televisiva, daba al Ecuador un favoritismo que parecía mayúsculo ante la categoría del rival a vencer el miércoles 10 de junio: Argentina.

La euforia estaba matizada por el triunfo ecuatoriano sobre el Perú el domingo anterior, en Lima, con marcador de 2-1. La tricolor había iniciado las eliminatorias sudamericanas al Mundial 2010 de muy mala manera, acumulando escasos puntos en sus primeros partidos, y con el mal augurio de haber perdido en Quito ante la “Cenicienta” sudamericana: Venezuela.

Sin embargo, la marcha en las últimas jornadas de Ecuador invitaba al público local a pensar y soñar que a la Argentina dirigida por Maradona y con figuras del calibre de Messi, Carlos Tévez, Javier Zanetti y compañía se le podía vencer.

Para el partido, programado a las 4:00 p.m. hora local, fue afluyendo público durante toda la mañana, con la intención de ocupar los mejores puestos. La entrada al estadio oficialmente estaba programada a las 11:00 a.m. y desde esa hora el público fue entrando con el sueño mundialista en sus cabezas y corazones. Casi dos horas antes del partido el estadio estaba casi repleto, y el color que se divisaba en todas partes era el amarillo, el cual fue perdiendo peso ante los paraguas y fundas plásticas de diversos colores que utilizaron los aficionados en la medida en que la lluvia fue tomando protagonismo en la previa del partido.

Ya empezado el encuentro se vio a una Argentina decidida a tomar el timón del encuentro, teniendo las mejores y más claras posibilidades de gol en los primeros 45 minutos. La dupla Messi-Tévez accionaba con peligro constantemente, teniendo Messi incluso una posibilidad casi perfecta para marcar al afrontar al portero Marcelo Elizaga por el primer palo y con un defensa atrasado. Por poco el tiro salió fuera, desaprovechando una de esas oportunidades que difícilmente en la maquina futbolística llamada FC Barcelona Messi hubiese desaprovechado. Dicha dupla también fue la causante del penal a mediados del primer tiempo: un pase de Messi lo conduce bien Tévez, el cual es embestido por el portero ecuatoriano en la entrada del área chica. Penal canta el árbitro chileno del partido, Carlos Chandía, el cual, hay que anotar, tuvo un papel no muy decoroso a través del partido.

El marcador parece que se abriría. El 0-1 a favor de Argentina flotaba en el aire húmedo y lluvioso de Quito. Lanzamiento bajo y al palo izquierdo del portero por parte de Tévez, el cual es despejado, y luego Messi ante el rebote solo pudo lanzar un tiro desviado muy por encima de la portería. Vale decir que el portero ecuatoriano Marcelo Elizaga tiene apenas un par de años nacionalizado, y que su país de origen es… ¿adivinaron?... ¡Argentina!

El portero de la selección de Ecuador no solo fue decisivo en la parada del penal, sino también en varias jugadas más, una de ellas un gol casi cantado ante un tiro a boca de jarro en el segundo tiempo de Fernando Gago en el segundo tiempo, quien literalmente no podía creer que una chance como esa pudiera desperdiciarla.

Mayor dominio de las posibilidades de gol tuvo Argentina en el primer tiempo, incluso con posibilidades reales (recuerden el penal fallido) de irse al vestuario con un 2-0 arriba (recuerden también el mano a mano fallado por Messi). Si bien mayor dominio argentino hubo en el primer tiempo, no puede catalogarse de malo el juego ecuatoriano en el primer tiempo. Hicieron lo que saben hacer y hacen quizá mejor que nadie: el toque corto, controlado, avanzando tanto por las bandas izquierdas como derecha. Ecuador es un equipo hecho y diseñado, no solo por las directrices de su director técnico sino también por las características de sus jugadores, para el dominio del balón. Sin el balón en sus pies Ecuador es un equipo que sufre, como lo demostró las innúmeras veces en que tras Messi recibir un pase o conducir desde el medio campo el balón llegaba con relativa facilidad a las inmediaciones de la portería ecuatoriana.

Tras el fallido gol de Gago en condiciones inmejorables poco fue lo que aportó Argentina en el resto del partido. Igual los cambios hechos por Maradona fueron tardíos en su mayoría. Tanto la entrada de la “Brujita” Verón como del recio delantero Diego Milito fueron realizados con muchos minutos de tardanza respecto a los resultados esperados por estas sustituciones. Igual fueron hechas después del minuto 72, en el cual el Estadio Atahualpa fue un solo grito de “Gooooool” tras un zapatazo monumental fuera del área de Walter Ayovi (jugador del Monterrey de México), tras una secuela de rebotes e indecisiones de la defensa argentina. El segundo y lapidario gol fue 11 minutos después, obra del delantero Pablo Palacios, dentro del área, tras nuevas desatenciones defensivas de la defensa albiceleste.

Las oportunidades argentinas, básicamente en el primer tiempo (¡incluida un penal!) no las supo aprovechar. La oportunidades ecuatorianas fueron aprovechadas a cabalidad, incluso dejando un marcador que no demostraba en el papel el buen desempeño argentino en la mitad del partido. Un punto a favor de la defensa argentina fue que las numerosas ocasiones de balón aéreo –muy típicas de la ofensiva ecuatoriana, la cual juega mucho por las bandas- fueron una y otra vez despejadas por los argentinos. Lo que hicieron bien con la cabeza lo hicieron mal con los pies: ambos goles ecuatorianos tuvieron como preámbulo deficientes manejos defensivos con balones por tierra.

Tras el segundo gol ya no hubo partido. El resto del tiempo fue un puro trámite ecuatoriano para sellar otra victoria que le colocaba temporalmente en el quinto puesto, el cual permite a quien finalmente ocupe esa posición en Sudamérica luchar en el repechaje contra el cuarto clasificado en las eliminatorias de la CONCACAF, que agrupa a las confederaciones de América del Norte, Caribe y América Central. El empate uruguayo posteriormente ante Venezuela dejaba a Ecuador en solitario en el quinto puesto, y a solo dos de Argentina, cuando faltan aún cuatro fechas y 12 puntos en juego para finalizar las eliminatorias de América del Sur.

Ecuador, que empezó estas eliminatorias peor que nadie en Sudamérica, se ha ido recuperando poco a poco hasta llegar a las instancias últimas con reales posibilidades de ir al Mundial por tercera ocasión consecutiva. Y las posibilidades en el tramo último parecen ser accesibles. Si bien tres de los cuatros últimos partidos de Ecuador son en la ruta, dos son contra rivales de poco gol (Colombia y Bolivia) y uno de ellos contra la gran revelación de estas eliminatorias, Chile, un rival que para la última fecha de las eliminatorias, la número 18, ya deberá estar seguramente clasificado para el Mundial (actualmente es segundo, tras Brasil).

La tricolor empezó muy mal pero puede terminar bien estas largas eliminatorias. Incluso, con algo de suerte podría aspirar al cuarto puesto que hoy ocupa Argentina, y que le daría el pase directo a Sudáfrica sin necesidad de repechaje ni contra Honduras, ni El Salvador, ni México o cualquier otro rival. Cuidado argentinos, que su pase al Mundial no es asignatura aprobada aún, a pesar de los tantas y brillantes individualidades.