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martes, 21 de diciembre de 2010

El Napoli, ¿listo para luchar por el Scudetto?

Luego de un largo peregrinar por divisiones inferiores, el Napoli volvió a la Serie A para la temporada 2007-2008.

El equipo con el cual el argentino Diego Armando Maradona consiguió la gloria futbolística ha jugado ya 66 años en la Serie A (equivalente a la Primera División de España), siendo uno de los nueve equipos que más tiempo ha jugado en el máximo nivel en Italia.

En la temporada 2007-2008 el Napoli logró un octavo puesto, consiguiendo 50 puntos (de los 114 posibles en 38 jornadas), marcando 50 goles y recibiendo 53.

La temporada siguiente, la de 2008-2009, los napolitanos consiguieron 46 puntos, lo cual le costó retroceder en dicho torneo al doceavo puesto de un torneo de 20 equipos.

Para la temporada 2009-2010, la popular escuadra del Mezzogiorno logró un sexto puesto y el cupo a la Europa League, competición en la cual ha avanzado a dieciseisavos de final para la presente edición 2010-2011. Con respecto al año anterior los napolitanos lograron 13 puntos más, para alcanzar los 59.

Además, lograron un balance positivo en la diferencia de goles, con un +7: 50 goles a favor y 43 en contra. Respecto a las dos temporadas anteriores el Napoli conseguían mayor cantidad de victorias que derrotas (15 y 9, respectivamente), logrando un total de 14 empates, el segundo equipo con mayor cantidad de resultados parejos, luego de los 15 del Catania.

Esos 59 puntos de la pasada campaña representan un 51.7 % de los puntos posibles, más que los 43.8 % de la temporada 2007-2008 y los 40.3 % de la campaña 2008-2009.

Los 13 puntos de mejoría del campeonato 2009-2010 con respecto al año anterior fue una mejoría sensible, aunque no el mejor avance, que lo tuvo la Sampdoria, con 21 puntos más; y la Roma, con 17 puntos más.

Tomando en cuenta siempre las últimas tres temporadas, para optar por ganar el Scudetto hay que conseguir 80 ó más puntos. El Inter, ganador en este periodo mencionado de los últimos tres años, ha ganado el Scudetto con 82, 84 y 85 puntos, respectivamente.

No será la primera vez luego del regreso del Napoli en Serie A que inicia el campeonato entre los primeros tres o cuatro para tener luego segundas partes decepcionantes. El reto del presente campeonato es demostrar que no se quedan sin combustible en la segunda parte del torneo, cuando se verifica quien es quien.

En los primeros 17 partidos del presente campeonato ha marcado 26 goles, siendo el cuarto mejor equipo en ofensiva, pero, con una elevada concentración de goles en un trío de jugadores: el uruguayo Edison Cavani (10), el esloveno Marek Hamsik (7) y el argentino Ezequiel Lavezzi (4). Esta triada tiene el 88.4 % de los goles napolitanos.

La ausencia prolongada de algunos de ellos, o la disminución ostensible de efectividad de uno o dos de estos jugadores puede comprometer seriamente la capacidad de evolución del equipo sureño.

Un ejemplo de esto es el último partido liguero del Napoli, en el cual venció por 1-0 al Lecce con un gol espectacular de Cavani, en el minuto 93. Faltó Lavezzi, y su ausencia en extremadamente obvia en las posibilidades del Napoli, tanto en la efectividad ofensiva como en la circulación del balón.

En la presente temporada 2010-2011, luego de 17 jornadas, el Napoli ha conseguido 33 puntos, un 64.7 % del puntaje posible, 11.0 % más que el torneo anterior. En la actualidad ocupa el segundo puesto, empatado con el equipo romano de Lazio, escoltas del líder Milán, que tiene 36 puntos.

Si el Napoli terminase la temporada con el mismo ritmo porcentual actual acabaría el torneo con alrededor de 70-74 puntos.

Suficiente para Europa, insuficiente para el Scudetto

Desde la primera temporada de 20 equipos en la Serie A, la 2003-2005, hasta el pasado torneo 2009-2010 (un tramo de seis campeonatos), 70 ó más puntos han alcanzado siempre para ocupar el tercer lugar, incluso el segundo, como ocurrió en la campaña 2006-2007, cuando la Roma ocupó el segundo puesto. Es importante recordar que ese año Juventus jugó en la Serie B, luego de descender por vía administrativa por el escándalo del Calciopoli, en que estuvo supuestamente envuelto Luciano Moggi, ex ejecutivo Juventino.

Los 70 puntos hipotéticos del Napoli al final de campaña les bastaría seguramente para poder llegar a la Champions League (antigua Copa de Europa), torneo que desde los tiempos gloriosos de Maradona no alcanza el equipo sureño.

Pero, esos potenciales puntos serían insuficientes para ganar el Scudetto. En los últimos seis torneos la media de puntos del ganador del campeonato ha sido 87.5, muy lejos de esos 70 puntos potenciales.

A menos que…el Napoli se supere con creces en la segunda parte del campeonato y los pocos partidos que restan para completar la primera rueda.

Tienen jugadores de gran talento, como Marek Hamsink, Lavezzi y Cavani, y otros que con cierta regularidad hacen aportes importantes, como el uruguayo Walter Gargano y el italiano Christian Maggio. Pero el Napoli adolece de mayor profundidad, no tienen una defensa impenetrable ni una banca de garantías para decidir los partidos cuando los titulares están en un mal día.

El sueño del Scudetto no parece muy real, a pesar de que este campeonato se muestra mucho más abierto que en años anteriores. El sueño Champions League si parece algo mucho más factible, y además, no deja de ser apetecible. Volver a la máxima competición europea después de más de dos décadas de ausencia sería un gran premio a uno de los equipos más populares de Italia.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Henry, su mano y la FIFA

La famosa “Mano de Dios” de Diego Armando Maradona en el Mundial de 1986 no tendrá una réplica en la mano de Thierry Henry que permitió a Francia acceder al Mundial 2010 en el partido de vuelta de la repesca entre franceses e irlandeses. La mano maradoniana fue en el mismo partido en que luego hizo el considerado mejor gol de la historia de los Mundiales. Henry no tiene ese mérito. Al contrario, está actualmente expuesto al escarnio, incluso de la propia FIFA.
El Comité Disciplinario del máximo órgano rector del fútbol mundial anunció –por voz de su presidente, Joseph Blatter- que iniciarán una investigación sobre el jugador galo. Su mano no hizo el gol, sino que permitió que un balón no saliera por la línea de fondo, y acto seguido dio un pase a William Gallas, gol que a la postre permitió que el fútbol francés esté presente el próximo año en Sudáfrica.

Maradona hizo un gol en una jugada que los árbitros consideraron fue con la cabeza. Los ingleses supieron de inmediato que la "mano divina" fue la goleadora, protestaron, y luego vieron aquella obra de arte de un gol de docenas de metros en que el Pelusa se quita del medio a cuanto rival encontraba en su camino. La guerra de las Malvinas había sido reciente (unos cuatro años), y para Argentina y muchos fans del Tercer Mundo (o simplemente anti-británicos) había algo heroico en la derrota inglesa ante los argentinos, incluyendo aquel gol con la mano. La mano de Henry no tiene nada de épica, es incluso vulgar.

Pero, ¿deber Henry ser el protagonista de una sanción, sea cual sea, por parte de la FIFA? Quienes vimos el partido, aun para quienes de fútbol sepan poco o nada, fue tan obvia la mano de Henry (o las manos, primera para el balón, luego lo empuja), que es casi incomprensible que los oficiales del partido no lo notarán. Bien, el árbitro principal puede argumentar que no la vio por estar el galo rodeado de muchos jugadores, pero, ¿el juez de línea?

Las cámaras persiguieron una y otra vez a Gallas, el autor del gol, y a Henry, el pasador con mano, y ninguno de los dos se sentía eufórico por estar haciendo a Francia pasar al Mundial. Al contrario, había vergüenza en ellos.

“Está claro que fue juego sucio”, ha dicho Blatter. ¡Qué descubrimiento! Pero para evitar que el juego sucio se imponga a los méritos meramente deportivos –que es lo que debe primar en el fútbol y cualquier otro deporte- están los árbitros. Si se penalizase a Henry de alguna u otra manera, ya sea con pérdidas de partidos o penalizado económicamente, ¿qué le debe esperar al árbitro principal del partido Francia-Irlanda y al juez de línea que le correspondía asistir al colegiado principal?

De haberse visto la mano por parte de los encargados de impartir justicia, no hubiese habido gol, el partido hubiese seguido su desarrollo normal, y quizá no estuviese Francia en el Mundial venidero, sino Irlanda. Muchos se han solidarizado con Irlanda y su equipo nacional, incluso muchos franceses, que según unos sondeos consideraban que lo más justo era repetir el partido, algo que pidió la federación irlandesa.

¿Cuántas veces en los muchos partidos de las ligas nacionales de todos los continentes no se ven delanteros tirándose en el área chica fingiendo penales? Pues, si eso ocurre, que es juego sucio y desleal, entonces un árbitro de categoría procedería a sacar la tarjeta amarilla para penalizar al infractor. Punto. El juego sigue y la “suciedad” intencional de los jugadores simplemente se invalida para conseguir oportunidades de gol, que al fin y al cabo es lo que determina el ganador o el perdedor de un partido.

¿Video? ¿Más árbitros?
La FIFA está estudiando la posibilidad de agregar algunos colegiados en las áreas cercanas a las porterías para jugadas como las de Henry, o los goles “fantasmas”, esos que traspasan la línea de gol pero no terminan al fondo de la red. Si lo van a hacer, ¡qué lo hagan ya! Aun cuando tuviese un carácter experimental sería mucho mejor que seguir arriesgándose a que partidos vitales como el de Francia-Irlanda se decidan con una mano. Repito: la culpa mayor no fue la de Henry, que es un jugador parcial con el interés de que su equipo ganase, sino del árbitro, que es un juez que se presume siempre como imparcial y debe tener la capacidad de ver cada detalle en el partido y de auxiliarse en los jueces de línea si entiende que estos estaban en una posición más adecuada para juzgar y apreciar tal o cual jugada.

Otra posibilidad sería usar el video. La FIFA dice que esto desvirtuaría la esencia del fútbol…¡pero estamos en el siglo XXI! Hay tecnologías de sobra, hay televisión (algo inimaginable cuando nació el fútbol), millones de personas pueden ver las erratas de los árbitros en los televisores de todos los continentes. ¿Qué tal si la final del próximo Mundial se decidiese con una jugada similar a la de Henry en el partido Francia-Irlanda? ¿Qué tal si el perjudicado fuese, por ejemplo, una selección africana jugando el primer Mundial en África? ¿Podría este panorama hipotético convertirse incluso en una tragedia?

La idea del video –como la entiendo- no es para aplicarla a cada minuto por las numerosas faltas irrelevantes en un partido (una zancadilla a 50 metros de portería, una mano de un defensa en el centro del campo, etc.). Sería para jugadas de alto nivel de relevancia…¡como la mano de Henry! En un partido normal de fútbol el tiempo muerto (cuando se detiene la acción por una falta, un saque de manos, la preparación de la barrera ante un tiro directo, etc.) puede ir de 20 a 30 minutos en promedio. ¿Qué tal dedicar un minuto, minuto y medio, dos minutos para ver el video autorizado para el cuerpo arbitral en un partido, siempre que existan jugadas que ameriten revisar el video? ¿Es mucho pedir?

No. A Henry no hay que penalizarlo. Es la FIFA la que debe ponerse los pantalones (largos) y pensar que hay reglas que se pueden y seguramente se deben incluir o modificar en el fútbol moderno.

viernes, 12 de junio de 2009

Ecuador: el sueño del Mundial 2010 sigue vigente

Desde el martes 9 de junio la euforia en las calles, especialmente en las avenidas alrededor del Estadio Atahualpa de Quito era evidente. Las camisetas no oficiales de la selección ecuatoriana, con el amarillo como color preponderante, eran vendidas por doquier por los vendedores ambulantes. La prensa, tanto escrita como televisiva, daba al Ecuador un favoritismo que parecía mayúsculo ante la categoría del rival a vencer el miércoles 10 de junio: Argentina.

La euforia estaba matizada por el triunfo ecuatoriano sobre el Perú el domingo anterior, en Lima, con marcador de 2-1. La tricolor había iniciado las eliminatorias sudamericanas al Mundial 2010 de muy mala manera, acumulando escasos puntos en sus primeros partidos, y con el mal augurio de haber perdido en Quito ante la “Cenicienta” sudamericana: Venezuela.

Sin embargo, la marcha en las últimas jornadas de Ecuador invitaba al público local a pensar y soñar que a la Argentina dirigida por Maradona y con figuras del calibre de Messi, Carlos Tévez, Javier Zanetti y compañía se le podía vencer.

Para el partido, programado a las 4:00 p.m. hora local, fue afluyendo público durante toda la mañana, con la intención de ocupar los mejores puestos. La entrada al estadio oficialmente estaba programada a las 11:00 a.m. y desde esa hora el público fue entrando con el sueño mundialista en sus cabezas y corazones. Casi dos horas antes del partido el estadio estaba casi repleto, y el color que se divisaba en todas partes era el amarillo, el cual fue perdiendo peso ante los paraguas y fundas plásticas de diversos colores que utilizaron los aficionados en la medida en que la lluvia fue tomando protagonismo en la previa del partido.

Ya empezado el encuentro se vio a una Argentina decidida a tomar el timón del encuentro, teniendo las mejores y más claras posibilidades de gol en los primeros 45 minutos. La dupla Messi-Tévez accionaba con peligro constantemente, teniendo Messi incluso una posibilidad casi perfecta para marcar al afrontar al portero Marcelo Elizaga por el primer palo y con un defensa atrasado. Por poco el tiro salió fuera, desaprovechando una de esas oportunidades que difícilmente en la maquina futbolística llamada FC Barcelona Messi hubiese desaprovechado. Dicha dupla también fue la causante del penal a mediados del primer tiempo: un pase de Messi lo conduce bien Tévez, el cual es embestido por el portero ecuatoriano en la entrada del área chica. Penal canta el árbitro chileno del partido, Carlos Chandía, el cual, hay que anotar, tuvo un papel no muy decoroso a través del partido.

El marcador parece que se abriría. El 0-1 a favor de Argentina flotaba en el aire húmedo y lluvioso de Quito. Lanzamiento bajo y al palo izquierdo del portero por parte de Tévez, el cual es despejado, y luego Messi ante el rebote solo pudo lanzar un tiro desviado muy por encima de la portería. Vale decir que el portero ecuatoriano Marcelo Elizaga tiene apenas un par de años nacionalizado, y que su país de origen es… ¿adivinaron?... ¡Argentina!

El portero de la selección de Ecuador no solo fue decisivo en la parada del penal, sino también en varias jugadas más, una de ellas un gol casi cantado ante un tiro a boca de jarro en el segundo tiempo de Fernando Gago en el segundo tiempo, quien literalmente no podía creer que una chance como esa pudiera desperdiciarla.

Mayor dominio de las posibilidades de gol tuvo Argentina en el primer tiempo, incluso con posibilidades reales (recuerden el penal fallido) de irse al vestuario con un 2-0 arriba (recuerden también el mano a mano fallado por Messi). Si bien mayor dominio argentino hubo en el primer tiempo, no puede catalogarse de malo el juego ecuatoriano en el primer tiempo. Hicieron lo que saben hacer y hacen quizá mejor que nadie: el toque corto, controlado, avanzando tanto por las bandas izquierdas como derecha. Ecuador es un equipo hecho y diseñado, no solo por las directrices de su director técnico sino también por las características de sus jugadores, para el dominio del balón. Sin el balón en sus pies Ecuador es un equipo que sufre, como lo demostró las innúmeras veces en que tras Messi recibir un pase o conducir desde el medio campo el balón llegaba con relativa facilidad a las inmediaciones de la portería ecuatoriana.

Tras el fallido gol de Gago en condiciones inmejorables poco fue lo que aportó Argentina en el resto del partido. Igual los cambios hechos por Maradona fueron tardíos en su mayoría. Tanto la entrada de la “Brujita” Verón como del recio delantero Diego Milito fueron realizados con muchos minutos de tardanza respecto a los resultados esperados por estas sustituciones. Igual fueron hechas después del minuto 72, en el cual el Estadio Atahualpa fue un solo grito de “Gooooool” tras un zapatazo monumental fuera del área de Walter Ayovi (jugador del Monterrey de México), tras una secuela de rebotes e indecisiones de la defensa argentina. El segundo y lapidario gol fue 11 minutos después, obra del delantero Pablo Palacios, dentro del área, tras nuevas desatenciones defensivas de la defensa albiceleste.

Las oportunidades argentinas, básicamente en el primer tiempo (¡incluida un penal!) no las supo aprovechar. La oportunidades ecuatorianas fueron aprovechadas a cabalidad, incluso dejando un marcador que no demostraba en el papel el buen desempeño argentino en la mitad del partido. Un punto a favor de la defensa argentina fue que las numerosas ocasiones de balón aéreo –muy típicas de la ofensiva ecuatoriana, la cual juega mucho por las bandas- fueron una y otra vez despejadas por los argentinos. Lo que hicieron bien con la cabeza lo hicieron mal con los pies: ambos goles ecuatorianos tuvieron como preámbulo deficientes manejos defensivos con balones por tierra.

Tras el segundo gol ya no hubo partido. El resto del tiempo fue un puro trámite ecuatoriano para sellar otra victoria que le colocaba temporalmente en el quinto puesto, el cual permite a quien finalmente ocupe esa posición en Sudamérica luchar en el repechaje contra el cuarto clasificado en las eliminatorias de la CONCACAF, que agrupa a las confederaciones de América del Norte, Caribe y América Central. El empate uruguayo posteriormente ante Venezuela dejaba a Ecuador en solitario en el quinto puesto, y a solo dos de Argentina, cuando faltan aún cuatro fechas y 12 puntos en juego para finalizar las eliminatorias de América del Sur.

Ecuador, que empezó estas eliminatorias peor que nadie en Sudamérica, se ha ido recuperando poco a poco hasta llegar a las instancias últimas con reales posibilidades de ir al Mundial por tercera ocasión consecutiva. Y las posibilidades en el tramo último parecen ser accesibles. Si bien tres de los cuatros últimos partidos de Ecuador son en la ruta, dos son contra rivales de poco gol (Colombia y Bolivia) y uno de ellos contra la gran revelación de estas eliminatorias, Chile, un rival que para la última fecha de las eliminatorias, la número 18, ya deberá estar seguramente clasificado para el Mundial (actualmente es segundo, tras Brasil).

La tricolor empezó muy mal pero puede terminar bien estas largas eliminatorias. Incluso, con algo de suerte podría aspirar al cuarto puesto que hoy ocupa Argentina, y que le daría el pase directo a Sudáfrica sin necesidad de repechaje ni contra Honduras, ni El Salvador, ni México o cualquier otro rival. Cuidado argentinos, que su pase al Mundial no es asignatura aprobada aún, a pesar de los tantas y brillantes individualidades.