Mostrando entradas con la etiqueta Copa Confederaciones 2009. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Copa Confederaciones 2009. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de junio de 2009

Italia: patética y frustrante

La Copa Confederaciones 2009 finaliza el 28 de junio, pero para Italia ya está terminada. Y quizá sea lo mejor para la selección Azzurra: un pase a semifinales ante España podía significar otro capítulo negativo más para sumar a la patética y frustrante participación de la tetracampeona del mundo en este torneo.

El modulo elegido por el Director Técnico italiano, Marcello Lippi del 4-3-3 es fatal para Italia, en detrimento del tradicional 4-4-2. En todo caso, para jugar con efectividad y sin resentir demasiado ni el medio campo ni la defensa debería tener un trecuartista o jugador de enganche entre los delanteros y el medio del campo, alguien como Alessandro del Piero, Francesco Totti o Antonio Cassano. Ninguno de los tres fue convocado para este torneo.

Una posibilidad –poco profesional por cierto- es que Italia no hubiese puesto el empeño suficiente por tratarse de un torneo “menor” en comparación con un Mundial o una Eurocopa. Digo poco profesional porque si esto fuese cierto entonces Lippi debió probar con varios jugadores jóvenes o algunos que no tan jóvenes pueden rendir más en la selección que muchos de los regulares.

Por citar algunos nombres de jugadores veteranos pero aún útiles y otros jóvenes con enorme potencial que no fueron convocados o siendo convocados no jugaron ni un segundo, menciono algunos: Francesco Totti, Alessandro del Piero, Antonio Cassano, Giampalo Pazzini, Sebastian Giovinco, Mario Balotelli, Davide Santon, Gaetano D’Agostino, Alberto Aquilani y Di Vaio. A ellos se les pueden sumar el ex centrocampista del Barcelona, el brasileño Thiago Motta, con pasaporte italiano. El delantero de la Juventus Amauri también tiene o está pendiente del pasaporte italiano. En el caso de este último es un 9 contrastado, algo de lo que carece Italia actualmente.

Otros jugadores que podrían ser parte del futuro azzurro, o por lo menos ser probados para confirmar o no su valía con la camiseta de la selección italiana son: Sergio Floccari (Atalanta, 12 goles en la pasada Serie A), Giuseppe Mascara (Catania, 12 goles en el campeonato pasado), Christian Maggio (Napoli, lateral), Sergio Pellissier (Chievo, 35 goles en los últimos dos campeonatos italianos), Alessandro Gamberini (Fiorentina, defensa), Domenico Criscito (Genoa, defensa, tres goles el pasado campeonato), Cristiano Zanetti (centrocampista, Juventus), Claudio Marchisio (centrocampista, Juventus), Fabrizio Miccoli (atacante, Palermo, 14 goles la estación pasada) y Matteo Brighi (centrocampista, Roma). A estos jugadores habría que sumarle al delantero Marco Borriello (Milán), quien tuvo poco juego este año debido a las lesiones, apenas 6 partidos. En el 2007-2008 marcó 19 goles con el Genoa.

Y por citar cito también jugadores que jugaron en esta copa, algunos todos los partidos, y que no están para seguir en la selección, o por lo menos, no deben estar de manera incondicional a menos que muestren que en cada momento son las mejores opciones para sus respectivos puestos: Luca Toni, Fabio Quaguiarella, Vincenzo Iaquinta, Fabio Cannavaro, Gianluca Zambrotta, Nicola Legrottaglie y Gennaro Gattuso, entre otros.

Algunos apuntes a favor y en contra:

Davide Santon: joven defensor lateral que debutó este año de la mano de su entrenador, el polémico José Mourinho, en un equipo –el Inter- donde brillan muchas estrellas extranjeras y literalmente ningún italiano. A pesar de contar con apenas unos 18 ó 19 años mostró una serenidad, calidad y profesionalidad encomiable.

Giampaolo Pazzini: uno de los delanteros más en forma en los últimos meses de la Serie A italiana. Creció mucho en la Sampdoria, en gran medida favorecido por el juego de Antonio Cassano y por la frecuencia de juego que no consiguió en su anterior equipo, la Fiorentina.

Antonio Cassano: uno de los pocos jugadores ofensivos italianos capaz de ofrecer fantasía, algo muy carente en los últimos años en la selección italiana. Es cierto que su carácter ha sido históricamente su Talón de Aquiles, pero ya sea por madurez imprimida por el tiempo o por buenos consejos ha mejorado mucho ese aspecto, teniendo este año una temporada destacable en Italia. A Lippi le fastidia su carácter, pero más debería fastidiarle la nulidad ofensiva de jugadores que ha mantenido en la selección, como el impresentable Luca Toni, un gigante sin gol.

Alessandro del Piero y Francesco Totti: no son idénticos, pero pueden aportar aún a la selección cosas importantes, aún cuando sea viniendo desde el banquillo. Ambos han sido líderes indiscutibles de sus equipos por años (¿quién es o son los líderes en la Italia actual, más allá de Gianluigi Buffon?), tienen fantasía y capacidad técnica sobrada (ambos aspectos estuvieron muy ausentes en este Copa para los Azzurri), y ambos son completos maestros en el manejo a balón parado (¿luego de Andrea Pirlo, quien en este equipo puede lanzar un tiro libre?).

Mario Balotelli: Junto a Santon, de los poquísimos italianos relevantes en un equipo que hace honor a su nombre –Internazionale- y donde pocos italianos tienen cabida, de ahí que en la selección azzurra el aporte del Inter sea casi nulo. Jugador con mucha técnica, velocidad y gol, tanto de jugada como a balón parado. Su carácter no es necesariamente el mejor, pero tiene hambre de triunfo, algo de lo que carecen o se olvidaron varios jugadores de la actual selección italiana.

Sebastian Giovinco: Apodado la hormiga atómica, es un jugador con fantasía, velocidad y liderazgo. Poco juego recibió este año en la Juventus dirigida por el poco exitoso Claudio Rainieri. Algunos argumentaran que no podía ser convocado si jugaba muy poco en su equipo, pero bajo ese mismo argumento Vicenzo Iaquinta –también de la Juventus- no debió ni estar en el banquillo de la selección y estuvo incluso como titular.

Alberto Aquilani: Jugador de enorme talento, y que se entiende a las maravillas con Daniele De Rossi (ambos juegan en la Roma), uno de los pocos insustituibles en esta selección, más allá de que no haya tenido una presentación estelar en este torneo. Pero, ¿qué italiano tuvo un papel estelar en esta Copa Confederaciones? Quizá Giuseppe Rossi, con sus dos goles contra Estados Unidos en poco más de 30 minutos de juego. Es cierto que Aquilani jugó poco este año por lesiones, pero es también cierto que estuvieron convocados Gattuso y Camoranessi, que también tuvieron poco juego por las lesiones el pasado campeonato.

Thiago Motta: Uno de los pilares de uno de los mejores equipos del pasado campeonato italiano, el Genoa. Siempre ha sido un jugador de calidad y carácter. Su juego en Barcelona se vio mermado en gran medida por las continuas lesiones que hicieron fracasar su regularidad como jugador. Pero sano es un hombre fuertísimo en el medio campo, incluso con gol en sus botas. Podría ser el sustituto ideal para un Gattuso que parece ha agotado ya sus potenciales aportes a la selección.

Genaro Gattuso: Es cierto que vino de jugar muy poco este campeonato debido a graves lesiones, pero no menos cierto es que también lo mostrado por el aún jugador del Milán fue deplorable. Poca presión en el centro del campo, que es y ha sido históricamente su principal –o quizá única- carta de presentación en el escenario futbolístico. Si no está acabado como jugador para la selección, está muy cerca de estarlo.

Fabio Cannavaro: Es un defensa al que todos los años del mundo no bastarán por agradecer lo mucho que ha dado a los Azzurri y lo fundamental que fue en la consecución del Mundial 2006 en Alemania. Pero el tiempo pasa, y no para algunos, sino para todos. Cannavaro es casi un fantasma de lo que fue, y especialmente después de su paso por el Real Madrid, que literalmente no le sumó nada en el aspecto deportivo, más allá de un par de títulos de ligas que no entran ni por asomo en los grandes momentos del club blanco. Lento, relativamente fácil de superar, aún tiene algo de pólvora, pero demasiado humedecida. Lo mismo que planteo sobre Cannavaro pudiera decir de Gianluca Zambrotta. Piezas fundamentales de éxitos no muy lejanos de la selección italiana, quizá la mayor contribución que podrían hacerle a la selección que ellos ayudaron a llenar de gloria en un momento determinado es anunciar sus retiros. Paolo Maldini se retiró de la selección 7 años antes de su retiro definitivo como jugador, antes, mucho antes de que llegase el momento de que le hicieran saber o le pidiesen de manera explícita que se fuera. Claro, estoy hablando de Paolo Maldini, un fuera de serie en todos los aspectos.

Nicola Legrottaglie: Excelente si fuese titular en un equipo de media tabla, no en la Juventus ni mucho menos en la selección italiana. No hay mucho que decir, más allá de que está claro que tener que mencionarlo como jugador de la selección es un error de quien o quienes decidan que deba vestir la camiseta azzurra.

Fabio Quaguiarella y Vincenzo Iaquinta: Ambos descollaron en el Udinese, equipo que forma buenos jugadores pero produce pocos fenómenos. Delanteros adecuados, pero nada extraordinarios. No aportan nada mejor que lo que aportan o podrían aportar Giuseppe Rossi, Balotelli, Gilardino, Di Vaio y Amauri (si finalmente juega con Italia). Totti y Del Piero, a pesar de exceder los 30 años, ofrecen más garantías que estos delanteros.

Luca Toni: Lo peor de Italia. Delantero de una sola virtud (el juego aéreo) y que hace mucho tiempo en la selección en una nulidad completa. Gran parte de la destitución de Roberto Donadoni tras la pasada Eurocopa se debió a la nula contribución de este jugador, incapaz de marcar aunque fuese un triste gol en aquel torneo. Torpe a más no poder con los pies (la antítesis de otro gigante espectacular, Zlatan Ibrahimovic), y ya con algunos años a cuesta. Para tener a un delantero con tantas limitaciones ocupando un puesto en la selección, ¡incluso siendo titular!, mejor sería tener al poco técnico pero eterno cazador de goles en el área, Filippo Inzaghi. Ninguno de los dos está para selección, pero si hubiese que elegir entre los dos, pues, Inzaghi.

Reforma o revolución: el camino actual no lleva ni siquiera al infierno

Seguramente a Italia no le sobre el talento como si le sobra en los días que corre a España, y en menor medida a Brasil y, aunque parezca extraño por lo mal que van en las Eliminatorias Sudamericanas, a Argentina. Pero Italia hoy por hoy cuenta con talento para haber hecho un papel más que decente y no miserable y patético en esta Copa Confederaciones.

Ya he mostrado los nombres de algunos jugadores con mucho por aportar a la selección azzurra, y también los nombres de algunos jugadores que deberían pensar que su contribución a la selección ya fue hecha y poco o nada pueden seguir aportando. Y no es solo cuestión de nombres, sino también de capacidades y posibilidades de aportar en cada momento, de ganas de alcanzar lo no alcanzado aún. Estoy seguro (aunque ya no haya forma de probarlo) que jugadores como Balotelli, Giovinco, Pazzini y Giuseppe Rossi (con mayor continuidad) hubiesen aportado mucho, mucho más que algunas “vacas sagradas”.

Quizá la Italia última campeona del mundo debería olvidarse del Mundial 2006, y pensar que al finalizar cada torneo el importante es el próximo, no los pasados, ni siquiera cuando se han ganado. Si Ronaldinho fuese italiano seguramente estuviera jugando todos los torneos, pero es brasileño, y los brasileños pueden ser muy agradecidos con sus héroes, pero son más realistas y piensan más en lo que cada jugador puede aportar en el momento presente y no en lo que ya aportó. Quizá Brasil deba ser el modelo inmediato para Italia, o España, que con dos Eurocopas a cuesta y ningún Mundial tienen tres años jugando con una efectividad y orgullo como si los laureles de brasileños o italianos hubiesen sido los españoles quienes lo hubiesen conseguido.

Si los italianos no quieren entrar en la categoría de fantasmas de sí mismos, deberán a partir de hoy mismo realizar profundas reformas o quizá una revolución futbolística a nivel de selección. Al fin y al cabo el Mundial 2010 está a un año solamente…¡y los italianos no han asegurado aún su participación! Si tienen muy buenas oportunidades para estar, ¿pero para qué? ¿Para luchar por la Copa del Mundo como se supone les corresponde por historia, por títulos, por juego? ¿Para participar y foguear a jugadores que deberán ser las principales opciones en los próximos 4-5 años? Y si se determinase que no hay tiempo suficiente para armar un equipo realmente competitivo de cara al próximo Mundial sino de cara a la Eurocopa del 2012 o el Mundial 2014, ¿no era en todo caso este torneo propicio para foguear al futuro de la selección y no al pasado? ¿No era la Copa Confederaciones para irles dándoles paso y confianza a los Giovinco, Balotelli, Santon y compañía?

Mal papel de los veteranos más cerca del retiro de la selección que del futuro de la misma, pero tampoco espacio para hacer crecer los jugadores que deberán ser la materia prima de la selección azzurra del presente inmediato y el futuro. En definitiva, una Copa Confederaciones fatal para los italianos, tanto en el campo deportivo como en el de la planificación. Todas las líneas fracasaron en esta Copa: la ofensiva, solo tres goles en tres partidos, y los tres goles en el segundo tiempo contra Estados Unidos; la línea de mediocampistas, con poca presión, poco pase y poca creación; y la de la defensa, con mucha imprecisión y poco achique, algo que se suponía natural por la historia futbolística de Italia.

¿Cabe la posibilidad de que el problema sea más que de calidad de los actuales integrantes de mentalidad y motivación? Podría ser, pero entonces, ¿porque Brasil, por citar el mejor ejemplo, literalmente nunca le falta la motivación para luchar por todos los títulos, aún aquellos de “poco nivel”, como la Copa Confederaciones? Puede ser que sea un problema de cansancio luego de tantos meses jugando, pero, ¿y los españoles –que están haciendo un gran torneo-, no juegan tanto o más que los italianos?

La selección –la italiana o cualquiera- no puede ser un patrimonio eterno para ningún jugador. Si un jugador, por más que haya aportado previamente, no está en un momento determinado con el nivel para jugar con la selección, pues que no juegue. Y si luego demuestra que ha vuelto a tener el nivel adecuado y deseable, pues que vuelva a jugar en la selección nacional, en este caso azzurra. Si en ocho meses, por ejemplo, Gattuso o Zambrotta están en capacidad de ser nuevamente fundamentales, que vuelvan, pero ahora están para dar paso a otros jugadores.

No está del todo mal que Brasil hubiese humillado a Italia y la sacase del torneo, porque, si Italia, por la mezcla de resultados hubiese pasado a semifinales y hubiese perdido de España como perdió en la última Eurocopa, en penales, después de 120 minutos sin goles, muchos hubiesen justificado a la selección italiana diciendo que no hubo suerte, que los penales son una lotería. Lo único positivo de esta pobre y vergonzosa participación italiana en este torneo es que no hay manera de que no hayan cambios que se presuman deban ser positivos. No hay forma, ninguna, de plantear que este orgánico, tal como está diseñado, es óptimo para participar en la Copa del Mundo 2010. Las reformas o la revolución en la selección italiana ya es un anuncio a voces. Habrá que ver que tan valiente, realista, mesurado, autocrítico y determinado es Marcello Lippi y/o la Federación Italiana de Fútbol…aún sin Lippi.

lunes, 15 de junio de 2009

Sin jugar bien Italia vence a EE.UU

Italia, siempre la sufrida Italia. Si hay algo que caracteriza a la selección Azzurra es una alta cuota de agonía, aún cuando ganen, aún cuando tengan cuatro Mundiales ganados.

Y la Copa Conferaciones 2009 no iba a ser la excepción. El primer enfrentamiento de los dirigidos por el técnico ganador del Mundial 2006, Marcello Lippi, sería Estados Unidos. Mal recuerdo. Fue también el primer rival de los italianos en aquel Mundial de Alemania, y los norteamericanos le sacaron un empate a un gol, en un partido duro, trabado y mal jugado.

Y mal jugado fue el primer tiempo para los Azzurri. Sin ideas, con descoordinación en la llegada al gol, con un penal inocente de un buen defensa, Chiellini, los Estados Unidos se iban adelante 1-0. Gilardino y Iaquinta en la punta no funcionaban, ni por separados ni como pareja de ataque. Es posible que sea la última vez en este torneo que veamos a ambos jugadores juntos en la delantera iniciando el partido.
Entre las razones para pensar que esto no ocurrirá de nuevo, aparte de que fueron como dupla ineficientes, es que Italia tiene a un joven jugador nacido en los Estados Unidos (en New Jersey) y estrella en la Liga Española, llamada Giuseppe Rossi, que significa buena parte del futuro de la selección italiana en el aspecto ofensivo.

Además, aunque Luca Toni hace tiempo no está fino con la selección (su aporte fue literalmente cero en la pasada Eurocopa), Italia no cuenta actualmente con otro delantero lo suficientemente mortal en el juego aéreo como se supone es efectivo Toni. Por lo menos en el Bayern Munich lo es.

El primer tiempo fue aburrido y de bajo nivel, no solo para Italia, sino también para los norteamericanos, que cuentan con un jugador muy interesante, Landon Donovan (que no entiendo porque no juega en Italia, España o Inglaterra, talento le sobra), pero un jugador solo no hace una selección (lo de Maradona en el Mundial de 1986 es un caso literalmente irrepetible).

El segundo tiempo inicio con la urgencia italiana de buscar el empate, y luego, irse adelante. Perder ese partido podía casi condenarles a no pasar la fase de grupos, tomando en cuenta que le quedaba medirse a Brasil, que no es el Brasil de los años ’70 ni el Brasil ganador del Mundial del ’94, sin dudas, pero de los brasileños es mejor no fiarse nunca. Y también tiene que vérsele Italia con Egipto, que ante lo visto en el partido que perdieron ante los brasileños, parecen tienen argumentos suficientes para complicar a un “grande”, y quizá hasta dar la sorpresa en este torneo.

La voluntad de empatar era notoria por parte de los italianos, pero las ideas y el performance general del equipo no invitaba a grandes hazañas, aunque, les ayudaba bastante que Estados Unidos de escasas garantías defensivas y un control de balón algo caótico. Las sustituciones estaban cantadas, y Lippi supo interpretar el momento del partido. No realizó inicialmente una sustitución, sino dos: entraron Riccardo Montolivo (Fiorentina) y Giuseppe Rossi (Villareal), y salieron Gatusso y Camoranessi, que no tuvieron una tarde particularmente brillante.

Las entradas fueron efectivas, y la prueba es que poco después de entrar al campo Rossi le robó un balón a un rival poco después del medio campo, avanzó algunos metros y lanzó un zurdazo fenomenal ante el cual nada pudo hacer el portero Tim Howard. Unos 15 minutos después Daniele de Rossi –jugador fundamental en el centrocampo azzurro- lanzó también, pero con la derecha, un tiro fuerte y bien colocado al palo izquierdo del portero norteamericano. 2-1 para Italia.

Los minutos finales del partido fueron quizá lo mejor del partido, ya que era un ida y vuelta (con algo de desorden, hay que admitir), en el cual los italianos tuvieron dos magníficas oportunidades de rematar el partido y colocar un par de goles más, pero en ambas ocasiones Howard tuvo intervenciones prodigiosas. También Estados Unidos tuvo alguna oportunidad, pero los norteamericanos, muy fuertes en su federación, la CONCACAF, no están aún al nivel de competir de igual a igual con escuadras del peso histórico de Italia.

Como no hay tercero malo, pues vino el tercer gol italiano, luego de una internada por el sector izquierdo de la cancha de Andrea Pirlo –el que mejor sabe tocar el balón en la selección azzurra-, y casi desde la línea de fondo da un pase al centro del área chica y con un zurdazo a boca de jarro se sentenció totalmente el partido en el minuto 4 del descuento. ¿El autor?: ¡Giuseppe Rossi!

El 4-1 ó 5-1 a favor de Italia hubiese sido excesivo dado lo mostrado por los transalpinos (quizá hasta el 3-1 final lo haya sido), pero Italia ganó por oficio, por competitividad y gracias también a cierta ingenuidad que posee el fútbol norteamericano al enfrentarse a selecciones de alto nivel. De todas maneras, Italia sacó el triunfo, aunque le espera un Brasil siempre hambriento de títulos y un Egipto que tuvo pasajes memorables en su derrota ante Brasil.

domingo, 14 de junio de 2009

Copa Confederaciones 2009: la prueba para el Mundial 2010

La Copa Confederaciones 2009 se inició hoy (domingo 14 de junio) en Sudáfrica, con un soso empate entre la selección anfitriona e Irak.

El segundo partido de la jornada inaugural fue un magnífico entrenamiento para la selección heredada por Vicente del Bosque de Luis Aragonés. Ya a la media hora del partido España ganaba 4-0 con tríada de goles de Fernando Torres a la selección de Nueva Zelanda. Lo mismo que España había mostrado en la última Eurocopa: toque, buen manejo del balón, contundencia en la definición. Como tituló el diario deportivo italiano La Gazzetta dello Sport en su página web: “La Spagna da paura” (España da miedo).

Dicho evento cuenta a priori con tres favoritos: la vigente campeona de la última Eurocopa, España; el último campeón del Mundial, Italia; y con Brasil, siempre favorito a cualquier título que dispute, más allá de la que selección hoy dirigida por el otrora defensa brasileño, Dunga, sea una de los equipos brasileños menos alegres de la historia. Eso sí, pragmático es el juego brasileño, algo que parece adorar en extremo su entrenador.

De los otros cinco participantes es poco o nada lo que se debe esperar. Que Estados Unidos, Egipto, Sudáfrica, Nueva Zelanda o Irak levantasen la copa sería casi milagroso dado el nivel de los tres equipos anteriores. Quizá solo de Estados Unidos se pueda esperar una sorpresa –algún empate, quizá alguna victoria ante alguno de los “tres grandes”-, pero pensar que podrían ganar por encima de brasileños, españoles e italianos a la vez suena a quimera.

Brasil dependerá en gran medida del pragmatismo imprimido por Dunga bajo su dirección, el buen hacer y la visión de juego de Kaká y la fantasía de Robinho, que cuando se enfunda la camiseta verdeamarilla parece jugar mucho mejor que con las camisetas de los clubes en Europa. Italia, la eterna Italia de las dudas, no tiene el favoritismo que si tienen los españoles y los brasileños, pero a los italianos se les reconoce desde décadas una enorme capacidad de competir que puede ir más allá de su propios talentos individuales. Pocas selecciones en el mundo han sacado tanto provecho de lo que tienen a disposición en cada momento, no de lo que tendrían. Eso, guste o no.

Para la Italia de Marcello Lippi –el director técnico que ganó el Mundial de 2006- la Copa Confederaciones servirá en gran medida para probar jugadores y probar variantes ofensivas y defensivas. Tras la vuelta del ex director técnico de la Juventus y del Inter varios jugadores han debutado en la Azzurra, y muchos pueden ser los cambios no solo respecto al equipo que él mismo dirigió tres años atrás, sino incluso al equipo que cayó frente a España en penales en la pasada Eurocopa, cuando la dirigía el ex entrenador de la selección Roberto Donadoni.

De las tres grandes selecciones que participan en la edición de esta copa seguramente la que menos experimentos realizará será España, ya que tiene un equipo que funciona y da espectáculo heredada de la anterior Eurocopa.

El evento deportivo tiene 17 años de existencia. La actual edición tendrá una duración de dos semanas (del 14 al 28 de junio), contando con la participación de ocho selecciones en total, incluyendo la única que ha participado en todas las ediciones del torneo: Brasil.

Los brasileños son los máximos ganadores de la Copa Confederaciones junto a Francia, ambos con dos títulos. Argentina, México y Dinamarca han sido las selecciones ganadoras de las otras tres ediciones.

La principal prueba de la Copa Confederaciones

Si bien es cierto que la Copa congrega a tres selecciones con muchas posibilidades de ser protagonistas en el Mundial 2010 –no sería sorpresa que entre italianos, españoles o brasileños salga el campeón de la próxima Copa del Mundo-, la principal prueba de este torneo será verificar la confiabilidad de Sudáfrica como anfitriona en este torneo y hacer una proyección del papel de anfitrión de cara al próximo Mundial.

Ya desde que Sudáfrica obtuviese la primera oportunidad del continente africano para montar un Mundial han habido voces que no estuvieron ni están de acuerdo con que el país africano montase el Mundial. Falta de infraestructuras futbolísticas, deficiencias en el transporte público, en la logística organizativa y altos índices de delincuencia y criminalidad ciudadana han sido varios de los principales argumentos de no pocos críticos para descalificar la aspiración sudafricana. Incluso todavía hoy día hay quienes plantean que hay tiempo para reasignar el Mundial a otro país. Aunque no se dice abiertamente, ese hipotético país sería europeo, asumiendo que ya el Mundial del 2014 ha sido asignado a Brasil, la vuelta del Mundial a América del Sur desde 1978 (Argentina fue el último anfitrión). No sería nada extraño pensar que hay predisposición, incluso menosprecio, ante la candidatura sudafricana, más allá de que existan elementos objetivos de preocupación.

Desde el punto de vista deportivo no hay mucho que demostrar en esta Copa, en todo caso, la capacidad de otras confederaciones que no sean la europea y la sudamericana de producir equipos capaces de ser serios candidatos a ganar grandes competiciones (Ya México ganó la Copa Confederaciones, pero otro equipo, porque este, quizá ni vaya al Mundial). Bueno es aclarar que en todas las ediciones -18 en total- del Mundial de Fútbol jamás un equipo extra europeo o extra sudamericano ha ganado ni siquiera participado en una final. Eso deberá cambiar algún día, aunque no está del todo claro que sea en el Mundial 2010, más allá de que se celebre en África el Mundial.