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domingo, 9 de enero de 2011

Los 150 goles de David Villa

Marcar 100 goles en la Primera División de España es una buena cifra. Marcar 200 es una cifra mucho mejor, que en la liga española solo han conseguido siete jugadores en la historia. David Villa es el octavo aspirante.

El delantero asturiano marcó su gol 150 en el partido de ayer, sábado 8 de enero, en el cual el Barcelona venció de visitante al Deportivo de La Coruña. No son los únicos goles ligueros marcados por “El Guaje”, pero todos los demás fueron en Segunda División, cuando marcó 39 goles en tres temporadas con el Sporting de Gijón, club con el cual debutó en el profesionalismo.

Del 2003 al 2005 jugaba sus primeros dos años en la máxima categoría, con el Zaragoza, con el cual marcaba 31 goles en 73 partidos, para una media de 0.42 por partido.

En el 2005, el jugador de 29 años, cambia al Valencia, donde en cinco años marcaba 107 goles en 166 (0.64 goles por partido). La actual temporada es la primera de Villa en Barcelona, en donde ya ha marcado 12 goles en 17 partidos, para una media de 0.71 goles por encuentro.

Una de las grandes virtudes de Villa es su poca tendencia a las lesiones, lo cual hace que pierda muy pocos partidos años tras años. Solo en la temporada 2007-2008 no jugó más de 30 partidos en Primera División, cuando terminó participando en 28 encuentros. Además, en un delantero con enorme facilidad para usar ambas piernas, lo cual lo hace más peligroso de cara al gol.

50 goles para entrar a un círculo muy exclusivo

Los 150 goles de David Villa lo colocan actualmente en el puesto histórico número 16. Una segunda parte del campeonato similar a la actual le permitiría llegar a los 162 goles de Samuel Eto’o, quien ocupa el doceavo puesto. Ya el onceavo será cuestión del próximo torneo, el cual ocupa Guillermo Gorostiza, con 181, jugando con el Athletic de Bilbao y Valencia, en los años 30 y 40 del pasado siglo.

Con marcar una media de 15 goles por torneo los próximos tres años (sumando un mínimo de cinco goles más que consiga en el actual torneo) Villa entraría al club de los 200 goles en Primera División. El reto, con números a la baja, es bastante factible para El Guaje.

Actualmente Villa es el máximo goleador activo, luego de que Raúl emigrara al fútbol alemán para jugar con el Schalke 04. El ex madridista salió de España con 228 goles, en el tercer puesto histórico. El líder histórico es Telmo Zarra, con 252 goles, jugando con el Athletic de Bilbao en las décadas del 40 y 50.

Una media de 15 goles en los próximos cinco torneos (hasta llegar a los 35 años) le permitiría acercarse mucho al liderato histórico; mientras una media de 20 goles en cinco campeonatos (más difícil, sin dudas) le permitiría alcanzar el liderato de goles en todos los tiempos en España.

La selección española: su paraíso personal

Del 2007 hasta la fecha, periodos en que España ganó la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010, Villa marcó 32 goles en 47 partidos con la selección española, lo que le otorga un carácter de gran delantero internacional, más allá de que nunca ha jugado en otras ligas ni ha logrado grandes títulos a nivel de club. La selección le ha permitido sacarle títulos a su talento, algo que ha escaseado en sus clubes.

Con el Barcelona esa trayectoria podría cambiar, no solo por que el Barcelona tenía ya el sello de equipo aspirante a ganarlo todo, sino porque Villa, sin dudas, hace mejor el trabajo de los compañeros.

Este año podría por fin, ¡por fin!, ganar un título de liga, algo que aún no ha conseguido. Con los trofeos máximos a nivel de selección que puede alcanzar un jugador europeo y con sus cifras constantes a través de su carrera, a Villa solo le falta un título de liga y un título de clubes de competiciones europeas, para redondear una de las trayectorias más brillantes de los jugadores activos a la fecha.

viernes, 27 de marzo de 2009

Una carrera, un solo uniforme

Hay jugadores mediocres, regulares, buenos, muy buenos y excelentes, estos últimos, los denominados cracks. Pero hay también jugadores que van de equipo en equipo, a veces por geografías distintas, y otros, los menos, que debutan y se retiran vistiendo una misma camiseta.

Esto último es difícil en varios deportes, especialmente en los tiempos que corren, donde hay dinero en abundancia en varios deportes, y donde los resultados (los victoriosos, lógicamente) se exigen casi al vapor.

Jugadores de excelencia como Roberto Baggio fueron trotamundos, tanto como para vestir la camiseta de los tres grandes históricos del fútbol italiano –Juventus, Milán e Inter-, incluso la camiseta viola de la Fiorentina, otro equipo de gran tradición en la península itálica. Otro italiano, Vieri, jugaba literalmente en un equipo por año durante una década.

Otros, como el gran defensa Franco Baresi dijeron adiós exactamente en el mismo sitio donde empezó a echar los dientes como jugador: en el Milán. Exactamente en ese mismo equipo se retirará este año –eso es lo que se presume- otro gran defensa, símbolo de excelencia deportiva, Paolo Maldini.

No es Italia el único lugar donde grandes jugadores han hecho toda su carrera con un solo equipo (y seguramente la hagan por completo en el caso de algunos jugadores en activo), pero si uno de los lugares donde más frecuentemente ocurre. Alessandro del Piero difícilmente se retire vistiendo otra camiseta que no sea la de la Juve, al igual que ocurrirá seguramente con Francesco Totti, a quienes pocos imaginamos jugando con otro equipo que no sea la Roma.

Otro de esos ejemplos notables –pero ya fuera de Italia- es Raúl González Blanco, alías Raúl, quien ha vestido toda su carrera profesional en el Real Madrid a pesar de haber sido descubierto por el archi-rival Atlético de Madrid.

Jugar toda la carrera profesional con un solo equipo no es necesariamente sinónimo de grandeza y excelencia. Tanto puede ocurrir una cosa como la otra. Maradona, Johan Cruyff, Zidane, Ronaldo (el brasileño, el antaño fenómeno) y muchos más han circulado o circularon por varios equipos. En muchos de los casos mencionados son jugadores o procedentes de países fuera de Europa Occidental o de naciones europeas con ligas a un nivel más bajo que las existentes en Italia, España e Inglaterra; jugadores que ven enormes oportunidades de progreso, tanto deportivo como económico, mudándose a algunos de los equipos de las ligas más potentes de Europa.

Y es natural. Si juegas, por ejemplo, en el Milán –como Maldini-, uno de los grandes equipos de la historia, ganando buen dinero, en una de las ligas más importantes (en los años 90 era sin discusión la mejor), y ganando títulos con frecuencia, pues es difícil plantearse irse a otros equipos. Al fin y al cabo, si juegas en el Milán o la Juve pues no hay mucho atractivo en irse a otros equipos, a menos que esos otros sean el Barcelona, el Liverpool, el Real Madrid, y unos pocos más.

Claro está, no todo depende de los jugadores, depende también de que la directivas de esos equipos estén satisfechos año tras año con el rendimiento de esos jugadores, de que se consideren insustituibles o en extremo necesarios, de buen feeling con la comunidad, con los fanáticos, de que nadie venga a ofrecer un dinero imposible de rechazar por x jugador. En fin, es literalmente imposible que un jugador debutante prediga que jamás vestirá otra camiseta. Pero lo cierto es que esos jugadores (dependerá de muchos factores) se convierten y convertirán en símbolos históricos de esos respectivos equipos, más allá de los muchos o pocos títulos conseguidos.